En medio del horror de la Guerra Civil Española, el bando republicano encontró en el humor una herramienta fundamental para educar, entretener y mantener la moral de sus combatientes. Uno de los ejemplos más curiosos y representativos de esta estrategia fue el Soldado Canuto, un personaje de tebeo que, entre 1937 y 1939, se convirtió en icono de la propaganda republicana.
¿Quién era este personaje de tebeo? ¿Por qué fue tan popular entre los milicianos? ¿Y qué papel jugó Canuto en la comunicación de guerra?
En GRH El Comité te lo contamos con todo detalle. Porque detrás del humor también hay Historia.

Origen y contexto histórico
El Soldado Canuto nació de la pluma del dibujante madrileño Tomás Porto y Del Vado durante los años más duros del conflicto. Este personaje apareció inicialmente en las páginas de La Voz del Combatiente, el periodico específico del Comisariado de Guerra, que siguió publicándose hasta el 26 de marzo de 1939, prácticamente hasta el final de la guerra.
Las historietas fueron recopiladas en 1937 bajo el título «Hay que evitar ser tan bruto como el soldado Canuto» con el subtítulo «peripecias y desdichas de un mal soldado». Esta publicación, editada bajo el amparo del Comisariado General de Guerra del Ejercito del centro en los Talleres Editoriales Diana (intervenidos por la U.G.T.), en la madrileña Calle Larra, número 6, siendo la publicación era en blanco y negro y encuadernado en grapa. Se llegaron a publicar dos volúmenes de 48 páginas cada uno, aunque se llega a mencionar un tercero, del que no se tiene constancia de su existencia.
Un antihéroe con propósito
A diferencia de los héroes tradicionales de los tebeos, Canuto era deliberadamente un antihéroe: fue concebido como un soldado torpe, guarro, descuidado y poco ejemplar que servía como modelo de lo que NO se debía hacer en el frente. Esta inversión narrativa tenía un propósito pedagógico claro: educar a los combatientes republicanos a través del contraejemplo.
Características del personaje
El Soldado Canuto encarnaba todos los defectos que se debían evitar:
- Falta de higiene personal y descuido de su equipamiento.
- Comportamiento irresponsable en situaciones de combate.
- Negligencia en el cuidado de las armas y el material bélico.
- Actitudes que ponían en peligro a sus compañeros.
Función educativa y social

Educación sanitaria
Una de las funciones más importantes del personaje era la educación sanitaria. En una época donde las enfermedades venéreas representaban un serio problema entre las tropas, Canuto protagonizó la serie «Mucho cuidado con Venus». En tres entregas, donde el personaje «desfilaba entre picores», se instruía jocosamente a los soldados sobre los riesgos de las enfermedades venéreas y la importancia de mantener una higiene adecuada.

Formato y estructura
Las historietas del Soldado Canuto seguían un formato característico:
- Episodios autoconclusivos en una página, aunque podían combinarse para formar historias más largas.
- Textos al pie redactados en verso pareado para facilitar la memorización.
- Ironía simple pero aguda sobre conductas militares inadecuadas.
- Uso de los recursos gráficos que refuerzan la moraleja final, fácil de entender en cada historieta.
- Un personaje identificable, que aparece como elemento propagandístico con la labor del Comisariado de Guerra.
El contexto del personaje
Propaganda de guerra y prensa de trincheras
El Soldado Canuto formaba parte de un ecosistema comunicativo más amplio. En los periódicos de las diferentes unidades militares del Ejército Popular se convocaban concursos, y soldados hábiles con el dibujo mandaban sus propios chistes gráficos. Más profesional y conocido es el ejemplo de la revista valenciana La Traca. El bando republicano utilizó extensivamente el tebeo y la viñeta humorística en:
- Prensa de trincheras: Para entretener y educar al combatiente.
- Prensa política: Para responsabilizar a países extranjeros del conflicto.
- Revistas juveniles: Para reducir la angustia del público joven ante los eventos bélicos.
Tomás Porto: El creador
Tomás Porto y Del Vado (1912-2005), fue un dibujante madrileño que inició su carrera en 1933 con colaboraciones en la revista «Pichi». Durante la Guerra Civil, trabajó para el Comisariado de Propaganda republicano, creando no solo al Soldado Canuto sino participando activamente en la propaganda visual del bando gubernamental.
Tras la guerra, Porto sufrió la depuración del sistema franquista, aunque consiguió continuar su carrera como ilustrador en Barcelona, trabajando para publicaciones como «Chicos» y realizando portadas para novelas populares. Sobre él siempre quedó la sombra de haber colaborado con uno de los organismos más odiados por el franquismo: el comisariado político. Su memoria fue silenciada y su trabajo pasó desapercibido durante décadas.
El humor como resistencia
El Soldado Canuto representa el tebeo de guerra con una característica distintiva del humor republicano: la capacidad de ironizar sobre su propia condición. Mientras que la propaganda franquista tendía hacia la glorificación heroica y el enaltecimiento del sacrificio, el Soldado Canuto no temía mostrar las debilidades y contradicciones propias de un ejército inexperto empujado a la batalla.
Legado y memoria
Destrucción y supervivencia
Como muchas otras publicaciones republicanas, los tebeos del Soldado Canuto fueron objeto de destrucción sistemática tras la victoria franquista. La mayoría de los ejemplares fueron incautados y destruidos, convirtiendo los pocos supervivientes en testimonios invaluables de la cultura popular republicana.
Se conservan algunos ejemplares de las aventuras del Soldado Canuto en las páginas de los números digitalizados del periodico La Voz del Combatiente. Incluso con los medios modernos y la infraestructura estatal de la Biblioteca Nacional de España, muchos números del periódico se han perdido para siempre, y no siempre se ha podido rescatar del olvido estas manifestaciones de la cultura gráfica en tiempos de guerra.
Importancia histórica
El Soldado Canuto representa más que un simple personaje de tebeo. Es un testimonio gráfico de:
- La creatividad cultural en tiempos de crisis extrema.
- El uso del humor como herramienta pedagógica y de resistencia moral.
- La democratización de la educación a través de medios populares.
- La capacidad de autocrítica del bando republicano.
El Soldado Canuto en GRH El Comité
GRH El Comité ha recuperado al Soldado Canuto como icono del grupo, dándole una segunda vida a este personaje histórico casi olvidado. Esta iniciativa refleja el interés del grupo por rescatar no solo el equipamiento militar, sino también los elementos culturales y comunicativos de la época.
Con ello, rendimos homenaje tanto al impacto del personaje en el frente republicano como a su creador, Tomás Porto y Del Bado, cuya obra combinó humor, sátira y pedagogía en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia.
Utilizamos la imagen de Canuto en:
- Material promocional y comunicación del grupo.
- Página web como elemento identitario.
- Recreaciones históricas, donde se incluyen reproducciones, sellos de tinta (para la correspondencia de la época), y dibujos hechos mano por nuestros socios usados en pizarras, pasquines y folletos.
Esta recuperación de elementos culturales complementa el trabajo de recreación histórica, añadiendo una dimensión educativa que va más allá del equipamiento militar y conecta con el aspecto humano y cotidiano del conflicto.

Educación a través de la arqueología experimental
El uso del Soldado Canuto en las recreaciones actuales ejemplifica cómo la metodología de arqueología experimental puede recuperar no solo objetos materiales, sino también elementos culturales y comunicativos de la época. Los tebeos de Canuto se convierten así en documentos vivos que conectan pasado y presente, permitiendo al público visitante descubrir de primera mano cómo funcionaba la propaganda y el humor en el bando republicano.
Esta aproximación demuestra que la recreación histórica seria no se limita a uniformes y armamento, sino que abarca la totalidad de la experiencia humana en el conflicto, incluyendo sus aspectos más cotidianos y culturales.
Más que un chiste de trinchera
En una época donde el analfabetismo era elevado y los medios de comunicación limitados, personajes como el Soldado Canuto cumplieron una función social fundamental. A través del humor y la sátira, lograron transmitir mensajes importantes sobre higiene, disciplina y comportamiento militar de una manera accesible y fácil de recordar.
El hecho de que el bando republicano eligiera un antihéroe como figura educativa revela una comprensión sofisticada de la psicología humana: a menudo aprendemos más de los errores ajenos que de los aciertos propios. En este sentido, Canuto fue mucho más que un soldado torpe; fue un maestro disfrazado de bufón.
Que hayamos rescatado a este personaje como mascota no es casualidad. Representa la continuidad de los valores educativos y la importancia del rigor histórico en la divulgación. La historia del Soldado Canuto nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros de la historia, el humor puede servir como refugio, herramienta educativa y forma de resistencia. Su legado pervive como testimonio de la creatividad humana ante la adversidad y de la importancia de preservar todas las voces, incluso las más humildes, de nuestro pasado.
¿Te interesa esta forma de hacer Historia?
En GRH El Comité creemos que la Memoria Histórica no solo se conserva: se vive, se interpreta y se comunica. Si te apasiona la Historia, la recreación histórica y la divulgación cultural, escríbenos o únete a nosotros, y forma parte activa de este proyecto.
Porque rescatar la Historia también es una forma de construir el presente.


